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Los secretos del titanio En comparación con la mayoría de los metales, el mecanizado de titanio es más exigente y tiene más limitaciones.Esto es debido a que las aleaciones de titanio tienen características metalúrgicas y propiedades que pueden afectar significativamente a la acción de corte y al material Sin embargo, cuando se aplican correctamente las herramientas adecuadas y se optimizan la máquina y la configuración para el mecanizado de titanio, no hay ningún motivo por el cual estas exigencias no puedan cumplirse y las operaciones llevarse a cabo con resultados satisfactorios. Muchos de los problemas asociados tradicionalmente al mecanizado de titanio no tienen porqué ocurrir. Varias de las propiedades que hacen tan atractivo el titanio como material para piezas son precisamente las que afectan a su maquinabilidad. Tiene una elevada relación resistencia-peso y su densidad es tan sólo el 60 por ciento de la del acero. Su resistencia a la corrosión es mayor que la del acero inoxidable y su termoconductividad es baja. Esto significa que el titanio genera fuerzas de corte relativamente altas, y concentradas durante el mecanizado. Es susceptible a la vibración –provocando “chatter” (retemblado)- y tiende a reaccionar con el material de la herramienta de corte, acelerando el desgaste en cráter. Como es un conductor mediocre del calor, el material de la herramienta debe ser capaz de soportar altas temperaturas debido a la concentración de calor en la zona de corte. La estabilidad es la base del éxito Algunos talleres tienen dificultades para mecanizar de forma eficiente el titanio. Sin embargo, sus problemas no son representativos de los métodos y herramientas de mecanización modernos. La dificultad es resultado en parte del hecho de que el mecanizado de titanio es nuevo y falta experiencia. Y muchas veces se debe a las expectativas y experiencias previas, sobre todo cuando los operarios están acostumbrados a mecanizar materiales como fundición o acero de baja aleación, menos exigentes y más tolerantes. El titanio parece difícil porque no puede mecanizarse a las mismas velocidades, con las mismas herramientas y la misma vida útil de la herramienta. También parece difícil comparado con el mecanizado de algunos aceros inoxidables. Aunque el titanio generalmente debe mecanizarse a distintas velocidades y avances, y tomando algunas precauciones, puede resultar un material bastante fácil de mecanizar comparado con la mayoría de los demás materiales. Con una pieza estable de titanio sujetada firmemente en una máquina con la potencia suficiente, en buen estado y equipada con un husillo ISO 50 con voladizos cortos, no deberían de existir problemas, siempre que se utilice la herramienta de corte adecuada.
Puesto que el titanio conserva su dureza y resistencia a temperaturas elevadas, se generan a menudo elevadas fuerzas y tensiones en el filo de corte de la plaquita. Como consecuencia de ello, se genera calor en la zona de corte, lo que puede generar endurecimiento por deformación plástica. Esto a su vez puede ser fuente de problemas, especialmente en las operaciones posteriores. Por ello es vital seleccionar la calidad y geometría de la plaquita intercambiable más adecuada. Históricamente, las calidades sin recubrimiento de grano fino han resultado muy idóneas y, hoy, una calidad con un recubrimiento de titanio PVD puede mejorar enormemente los resultados del fresado. Precisión, estado y datos de corte
La precisión radial y axial de las herramientas también es importante. Por ejemplo, si las plaquitas no están montadas correctamente en una fresa, puede dañarse rápidamente el filo de corte. Otros factores como bajas tolerancias en la fabricación de la herramienta, herramientas gastadas y dañadas, portaherramientas defectuosos o de mala calidad y husillos gastados tienen una influencia mucho mayor cuando se mecaniza titanio. La vida de la herramienta se puede reducir hasta un 80 por ciento. Aunque generalmente se prefieren conceptos de geometría positiva, una herramienta negativa puede arrancar material con avances muy superiores, siendo posibles avances de hasta 0,25mm por diente. La máquina tiene que ser muy robusta y es esencial un montaje muy estable. Evitar el uso de un ángulo de posición de 90 grados, excepto en el fresado axial (preferentemente con plaquitas redondas), suele mejorar la estabilidad y el rendimiento global, sobre todo con profundidades de corte bajas. En una cavidad profunda, una opción muy válida es variar la longitud de la herramienta con adaptadores en vez de utilizar una sola herramienta larga para toda la operación. Un remedio tradicional pero inapropiado consiste en ajustar los datos de corte (y con ello, bajar el avance por diente) para superar las vibraciones. Puede tener un efecto catastrófico sobre la duración de la herramienta y el rendimiento en el fresado. Las plaquitas intercambiables necesitan cierto grado de redondeo de los filos para una mayor resistencia y mejor adherencia del recubrimiento.
SANDVIK COROMANT IBÉRICA |
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