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Amarre de piezas prismáticas irregulares Es un problema habitual en todos los talleres el encontrarnos con que tenemos que mecanizar piezas que vienen directamente de la sierra, del oxicorte de fundición y que presentan en sus caras una falta exagerada de paralelismo, rugosidades, rebabas, etc... La necesidad de reducir tiempos de mecanizado nos obliga a reducir el número de operaciones de fresado, evitando dentro de lo posible operaciones previas de limpieza, desbaste de caras, planeado y otras. Cuando además de todo lo anterior, se trata de mecanizar piezas en serie, bien sea mediana o larga la serie, este problema nos lleva a dedicar un tiempo especial de estudio para analizar la mejor manera de amarrar las piezas, antes de lanzarnos a mecanizarlas.
Este hecho les permite adaptarse a la forma de la pieza que queremos tener amarrada en una primera atada de mecanizado. Así, una vez mecanizada una de las caras de la pieza, el resto ya se puede mecanizar sin problemas. Normalmente, este tipo de accesorio estándar, tiene un recorrido máximo de compensación que puede alcanzar los 3 m/m. Como es lógico, si aumentamos la cámara de aceite podremos aumentar esta compensación. La rigidez del amarre dependerá ahora del tipo de mordaza o presión del utillaje que tengamos en la máquina, con lo cual este sistema no está reñido con el amarre de cualquier tipo de materiales, como por ejemplo el aluminio. Es una buena solución y barata. Además este tipo de amarres-bocas hidráulicas tiene otras utilidades no menos importantes, como sujetar a la vez dos o tres piezas de diferente tamaño, así como sujetar un número indeterminado de piezas cilíndricas, independientes unas de otras. Los bulones que se colocan en el frente de las bocas para el amarre pueden ellos mismos solucionar otros problemas añadidos. Cuando la pieza es muy rugosa estos bulones pueden ser afilados y templados para que se claven en la superficie de la pieza, con lo que conseguiremos más rigidez en el amarre. Otro tipo de puntas o bulones, como también veremos más adelante, pueden ser orientables por sí mismos, lo cual facilita su adaptación a la pieza a amarrar. Las bocas basculantes son más conocidas por todos, pues es un sistema que viene de antiguo. Nos vamos a referir simplemente a dos versiones de este sistema: cuando la boca entera es oscilante o cuando el apoyo es basculante. La boca basculante normalmente está formada por dos cuerpos: uno fijo, que es el que va amarrado al carro móvil de la mordaza o del útil, y otro giratorio, con un grado de libertad de giro proporcional al forma de la pieza que queramos amarrar. Entre las dos piezas se coloca un simple pasador que hace de eje de giro de la pieza móvil. En el caso de necesitemos amarrar más de una pieza, la boca basculante deberá tener dos cuerpos independientes uno para cada pieza. En la foto se puede apreciarla boca pendular. En la otra boca van colocados unos insertos de metal duro intercambiables. La geometría agresiva de estos insertos aumenta la fuerza con que queda amarrada la pieza. Apoyo basculante. Existe la posibilidad de un soporte oscilante completo. Este sistema es muy útil cuando queremos amarrar sólo en cuatro puntos. FRESMAK S.A., fabricante de las mordazas Arnold, ha lanzado al mercado una mordaza llamada MB -2 con bocas oscilantes para adaptarse a cualquier geometría de pieza. Por medio de unas piezas de amarre de metal duro diseñadas a medida de las necesidades de cada cliente, la boca fija amarra rígidamente a la pieza , mientras que la boca móvil se adapta a la geometría que presente dicha pieza.
Esperamos que estas ideas sirvan, al menos, para refrescar las buenas maneras en el mecanizado. FRESMAK |
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