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La plaforización

Alternativa al desengrase por triclorpercloroetileno y a las cubas en fase vapor

En el tema de tratamiento de superficies, antes de la pintura, y especialmente en los procesos de desengrase de materiales metálicos para posteriormente realizar aplicaciones de pintura, existían hasta hace poco tiempo, soluciones diversas, y en muchos casos fácilmente asumibles en sus costos.

DNI química

Los cambios que se vienen produciendo en la legislación, en cuanto a la creación de controles de residuos, eliminación de éstos, así como la emisión a la atmosfera y su limitación de exposiciones, y si a esas limitaciones se le suma el continuo incremento de los costos energéticos, del petróleo y sus derivados, hace cada vez más importante buscar alternativas a dichos procesos, que den tanto eficiencia como control de todos estos aspectos.

La normativa actual, regulada por el Real Decreto 117/2003, en la cual se marcan los consumos máximos de los disolventes clorados entre una y cinco toneladas al año, según instalaciones, y dando como plazo máximo para reducir dichas emisiones hasta el 31 Enero del 2008 provoca que cualquier industria que disponga de un sistema de desengrase y tratamiento por disolventes clorados en fase vapor, deberá en este plazo, modificar dicha instalación o sustituirla por sistemas menos contaminantes, y que se acojan a las normativas legales, pudiendo correr el riesgo que aplicándose la Ley 14/1986 general de Sanidad, sea clausuradas dichas instalaciones al no cumplirse los parámetros exigidos. Con todas las limitaciones marcadas por las nuevas legislaciones se hace cada vez más necesario comenzar a buscar nuevas alternativas a los sistemas en fase vapor. Dentro del mercado existen alternativas mediante máquinas de alto vacío, que permiten poder seguir empleando los sistemas por disolventes clorados.

El inconveniente de estos sistemas es que dichas máquinas son muy voluminosas, ocupando mucho espacio, el cual en la mayoría de la industria es un bien muy apreciado, y el otro gran inconveniente es su altísimo costo, tanto de la propia máquina como de su mantenimiento.

Con todos estos inconvenientes, para poder seguir empleando los sistemas de fases vapor con disolventes clorados, se presenta la necesidad de cambiar de proceso, eliminando definitivamente el uso y empleo de disolventes clorados.

Plaforización

¿Qué es la Plaforizacion? La plaforización es un proceso que emplea una resina polimerasa, diluida en disolventes, y una mezcla de polifosfatos e inhibidores de corrosión.

Con este proceso, se consigue la supresión de los sistemas a base de disolventes clorados, ya que el sistema de plaforización no contiene ni disolventes clorados, ni fluorados ni CFCs, de tal manera que al emplear dicho sistema se dispone de una alternativa real a dichos procesos clorados.

VENTAJAS:

Como ya se ha explicado, la plaforización es un polímero diluido en una mezcla de disolventes y polifosfatos que permite realizar el proceso de desengrase y que ofrece unas ventajas añadidas a los sistemas de fase vapor. Al disponer de polifosfatos se obtiene una fosfatación en el mismo proceso, lo que permite conseguir no sólo un desengrase, sino un tratamiento real sobre el metal. Dicho proceso trabaja en frío y por inmersión. Esto hace que se consigan unas ventajas muy superiores a los sistemas convencionales, ya que el costo energético es prácticamente nulo y la rapidez a la hora de trabajar es mucho mayor.

Gracias a su resina polimérica, todos los aceites que se introducen son transformados químicamente, lo que permite mantener en el tiempo una mínima concentración de aceites en el baño, evitando de esta manera que se llegue a saturar.

¿Que aporta este regulador de aceites? Pues, que no es necesario la gestión de residuos, debido a que el baño no se satura en el tiempo ni con el uso. La resina es capaz de transformar y absorber hasta 1,5 gr/m2, lo que permite tener una instalación de desengrase y fosfatado trabajando en frío y sin necesidad de gestionar residuos. Al ser un proceso en frío y no llevar disolventes tóxicos permite estar dentro de los umbrales marcados por la legislación.

Otra de las ventajas es su bajo costo de explotación. Debido a que el único costo real es el consumo de los productos, ya que no se emplea energía para calentar, ni hay gestión de residuos, lo que nos permite hablar, de un costo aproximado a los 30 céntimos por metro cuadrado. Lo que hace comparativamente con un sistema de fase vapor menos de la mitad.

CÓMO FUNCIONA

El sistema es muy similar a los sistemas de cubas de fase vapor. Se necesita una cuba de acero inoxidable, dimensionada en función a las medidas de las piezas que se tengan que introducir (puede servir la misma cuba de fase vapor, transformándola para plaforizacion) y que lleva incorporado un sistema de filtración y agitación.

Esta cuba estará llena de productos al nivel que permita introducir totalmente las piezas en el producto. Se sumergen las piezas durante un minuto en el producto, tiempo en el cual se realizará el proceso de desengrase y fosfatado. Tras ese minuto, las piezas deberán estar unos dos o tres minutos escurriendo sobre la propia cuba para poder recoger totalmente el producto sobrante.

Tras esta operación se procederá a secar a temperatura ambiente las piezas tratadas, dicho tiempo de secado estará comprendido entre los 5 a 10 minutos, según temperatura ambiente. Con este proceso, se obtiene una pieza desengrasada, tratada con una fosfatación amorfa y una película de resina polimérica, de bajo espesor, que entre sus propiedades, se encuentra la de ser un protector temporal a la corrosión, así como un potenciador de las propiedades físico químicas de los recubrimiento de pintura. Tras este simple proceso, ya se está en disposición de poder aplicar cualquier tipo de pintura sobre las piezas.

PREGUNTAS MÁS FRECUENTES

1) ¿Para que materiales se puede emplear? Para cualquier material metálico (Acero, Hierro fundido, Chapa de aluminio, aluminio Fundido, Acero Galvanizado, Etc). En todos ellos, no solo se logra un buen desengrase, si no que con el aporte del recubrimiento de resina se potencia la calidad de adherencia de la pintura sobre los materiales tratados.

2) ¿Me sirve mi cuba de fase vapor? Sí, se puede emplear la misma cuba realizando una serie de modificaciones a la misma. Se debe instalar un sistema de filtración y agitación y montar el sistema de aspiración

3) ¿Necesito mucha inversión para montar el sistema? Efectivamente, en toda modificación es imprescindible el estudio de la inversión del proceso. Y en este caso, depende mucho del volumen necesario en la cuba. Pero se puede decir, que por menos de 30.000 euros es posible tener una instalación con procesos de plaforización que solucionará tanto los problemas de los disolvente clorados, como añadir una mejora de calidad en el proceso. Con este sistema, y aunque parezca una inversión considerable, hay que ser consciente que no sólo se está solucionando un problema de legislación y normativa, sino que al montar este proceso se consigue tener un método que dará una calidad de acabado similar a los túneles de tratamiento superficial de tres etapas, pero en una sola etapa y en frío. Por lo que si se compara esta inversión con la que se tendría que hacer para otras soluciones resulta ser la mas simple y económica.

4) ¿Puede servir este proceso para mi producción? En general sí. Es un proceso que se emplea prácticamente en todos los sectores de la industria: Fabricantes de Señalización, Imagen corporativa, Vehículos Industriales, Maquinaria industrial, Maquinaria Agrícola, Material deportivo, Mobiliario metálico, Mobiliario industrial, Fabricación de elementos eléctricos, Ventanas, Cerrajería, Valvulería y un larguísimo etc. de sectores a los que el sistema puede solucionar el problema del tratamiento.

5) ¿Con este sistema soluciono los problemas de emisión y contaminación? Definitivamente sí. Como marca el real decreto 117/2003 en su articulo 5 punto 1, párrafo B, en el cual limita el consumo de productos marcados con R-40, es decir productos cancerigenos, mutágenos y tóxicos que son el caso de los disolventes clorados, a un máximo de una tonelada al año, mientras que con los disolventes empleados en la plaforización según marca el anexo II A de la mencionada ley los límites de uso están comprendidos entre los 2 y 10 toneladas/año, lo que hace casi imposible poder llegar o aproximarse a los umbrales de riesgo.

6) ¿Es un sistema nocivo para los trabajadores? Como todo producto químico con base disolvente se deben marcar una serie de precauciones. Pero con un sistema de plaforización se pasa de un proceso tóxico, es decir, con implicaciones muy graves para la salud, a un proceso nocivo, que aunque la Ley marca una serie de prevenciones de riesgo, no es comparable con los procesos fase vapor, eliminando los riesgos graves para la salud, y transformándolos, en un proceso que, utilizando adecuadamente las instalaciones, se consideran prácticamente inocuas. Las concentraciones permitidas en el ámbito de trabajo con un sistema de plaforización se llega a aumentar en más de 10 veces por encima de lo permitido con disolventes clorados.

Según la reglamentación, no se permite superar los 20 mg/m3 de concentración en ambiente en productos fase vapor clorados Mientras que con la plaforización es posible llegar a niveles cercanos a los 300 mg/m3.

CONCLUSIONES

Visto los problemas que la industria tiene actualmente con la entrada en vigor de la Ley 117, y la obligatoriedad de tenerla aplicada antes de finales de año, se hace imprescindible buscar alternativas a los sistemas de desengrase por fase de vapor.

Como se ha visto, el proceso de plaforización es uno de los métodos que puede aportar dicha solución. Es un sistema, que dentro de las posibles inversiones a realizar para sustituir los sistemas de vapor, es de los más económicos y fiables. Es, además, un proceso que tiene un costo de explotación bajo, por lo que se convierte en una opción real a la sustitución.

Con este proceso se evitan los costosos y molestos trámites de gestiones de residuos. Y al ser un proceso con la misma filosofía de trabajo que una cuba de vapor, se puede transformar la cuba existente, reduciendo los costos de transformación y proceso. Y los métodos de trabajo no sufrirían cambios drásticos.

El proceso de plaforización no es efectivamente una tecnología milagrosa, ni mucho menos, pero si se puede decir que es una alternativa seria y eficaz a los procesos de desengrase por fase de vapor. Es capaz de aportar la solución en la mayoría de los casos, con unos costos de instalación asumible para cualquier industria, así como unos costos de explotación inferiores a los empleados con sistemas de fase de vapor. Por lo que es posible decir que es la solución para muchos de los problemas de desengrase y fosfatacion en muchas industrias.

Alfonso Prudenciano,
Director técnico–comercial

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